Pasaron unas
semanas. Todo iba normal. Sergio decidió que era el momento de
mudarse a la ciudad.
Su madre estaba en
la compra. Ahora ella también entraba dinero en casa. Lo malo es que
ya no podía pasar tanto tiempo con sus hijos. Su padre todavía no
había regresado. Tampoco había llamado.
Sara volvió del
parque, había ido con su hermana pequeña Andrea.
–Sergio, ¿a qué
no sabes a quién he visto?– gritó mientras entraba por la puerta.
–¿A quién Sara?–
–He visto a tus
amigos.
–¿Algún recado?–
preguntó él.
–Sí, uno
concretamente.
–Dispara.
–Dice Miquel,
textualmente, ¿dónde se ha metido la maricona de tu hermano?–
trataba de imitar su voz.
–¿Qué les has
dicho?– preguntó él mientras metía su ropa de invierno en cajas.
–Nada, que estabas
un poco liado con el trabajo y con la mudanza.
En aquel instante su
madre entró por la puerta. Sergio bajó corriendo a la cocina. Su
madre ya había empezado a descargar las bolsas de la compra.
–Deja que te ayude
mamá.
–Gracias hijo.
–Mamá, me
gustaría hablar contigo.– dijo él un poco nervioso.
–Dime, ¿de qué
se trata?
–Mejor te lo digo
luego, sentados.
–De acuerdo.
Cuando acabaron de
colocar la compra ambos se sentaron en el sofá. Isabel se encendió
un cigarrillo.
–Dime, ¿de qué
se trata?– dijo esta vez Isabel sabiendo que sí que habría
respuesta.
–He decidido que
me voy a mudar a la ciudad. Quedan apenas semanas para empezar las
clases y cuanto antes lo haga mejor.– dijo él no muy convencido de
la reacción que tendría.
A Isabel esa idea le
rondaba la cabeza desde hacía ya un tiempo, pero vivía con la
esperanza de que no se iría.
–Pero, ¿qué
harás tú solo en la ciudad?– dijo ella finalmente.
–No estaré
solo... Sara me hizo prometer que la llevaría con ella.– balbuceó.
–Ah, no, a Sara
no.– negó ella en rotundo mientras apagaba el cigarro en el
cenicero.
–Por favor.– su
entonación sonaba como la de un niño pequeño cuando piden un
caramelo.
Isabel negó con la
cabeza. No quería que se llevara a Sara con él. Aunque en cierta
forma fuera buena idea, no estaba de acuerdo. Finalmente, decidió
pensárselo. Trataría de sacar lo positivo y lo negativo antes de
tomar una decisión final.
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