lunes, 23 de julio de 2012

CLAVELES Y ROSAS; CAPÍTULO 6.


Pasaron unas semanas. Todo iba normal. Sergio decidió que era el momento de mudarse a la ciudad.
Su madre estaba en la compra. Ahora ella también entraba dinero en casa. Lo malo es que ya no podía pasar tanto tiempo con sus hijos. Su padre todavía no había regresado. Tampoco había llamado.

Sara volvió del parque, había ido con su hermana pequeña Andrea.

–Sergio, ¿a qué no sabes a quién he visto?– gritó mientras entraba por la puerta.
–¿A quién Sara?–
–He visto a tus amigos.
–¿Algún recado?– preguntó él.
–Sí, uno concretamente.
–Dispara.
–Dice Miquel, textualmente, ¿dónde se ha metido la maricona de tu hermano?– trataba de imitar su voz.
–¿Qué les has dicho?– preguntó él mientras metía su ropa de invierno en cajas.
–Nada, que estabas un poco liado con el trabajo y con la mudanza.

En aquel instante su madre entró por la puerta. Sergio bajó corriendo a la cocina. Su madre ya había empezado a descargar las bolsas de la compra.

–Deja que te ayude mamá.
–Gracias hijo.
–Mamá, me gustaría hablar contigo.– dijo él un poco nervioso.
–Dime, ¿de qué se trata?
–Mejor te lo digo luego, sentados.
–De acuerdo.

Cuando acabaron de colocar la compra ambos se sentaron en el sofá. Isabel se encendió un cigarrillo.

–Dime, ¿de qué se trata?– dijo esta vez Isabel sabiendo que sí que habría respuesta.
–He decidido que me voy a mudar a la ciudad. Quedan apenas semanas para empezar las clases y cuanto antes lo haga mejor.– dijo él no muy convencido de la reacción que tendría.

A Isabel esa idea le rondaba la cabeza desde hacía ya un tiempo, pero vivía con la esperanza de que no se iría.

–Pero, ¿qué harás tú solo en la ciudad?– dijo ella finalmente.
–No estaré solo... Sara me hizo prometer que la llevaría con ella.– balbuceó.
–Ah, no, a Sara no.– negó ella en rotundo mientras apagaba el cigarro en el cenicero.
–Por favor.– su entonación sonaba como la de un niño pequeño cuando piden un caramelo.

Isabel negó con la cabeza. No quería que se llevara a Sara con él. Aunque en cierta forma fuera buena idea, no estaba de acuerdo. Finalmente, decidió pensárselo. Trataría de sacar lo positivo y lo negativo antes de tomar una decisión final. 

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